Oct 18

Gastromoto en Noreña. Sidreria el Guarapu

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Nuestra ruta semanal terminó en Noreña, una pequeña villa del centro de Asturias con una zona central repleta de sidrerías y cafeterías con unas apetecibles terrazas para tomarse algo.

 Nosotros decidimos comer en la sidrería el Guarapu, situada frente al apeadero de FEVE de Noreña. Es un local moderno, bien decorado y aparentemente limpio, aunque dentro había bastantes mosquitos, lo que nos hace dudar un poco de lo anterior.

 Aun así decidimos probar el sitio. La carta es variada, precios un par de euros por encima de la media. El servicio amable, aunque parece que la casa solamente sirve sidra si la escancian ellos y no disponen de los taponcitos  para el escanciado por el cliente (algo opcional que suele ser normal para los que no nos gusta beber gran cantidad de sidra y que no necesitamos el escanciado manual). Nosotros, al ser mañosos hicimos uno con un corcho y una navajita, como se ha hecho toda la vida en Asturias. Un mal detalle para el cliente, ya que da la sensación que el único objetivo de esta medida es cebar al cliente a sidra y vender botellas. Esto lo señalo para los turistas o personas poco familiarizadas con las sidrerías asturianas. Tenemos que reconocer que es el primer lugar donde nos pasa.

 Sobre la comida determinamos compartir unos chipirones a la plancha encebollados (12€) y unas croquetas caseras de jamón (10€). Las dos fueron unas raciones abundantes y de buena calidad-sabor. Quizás las croquetas mejores que los chipirones, pero los dos de notable.

 Como platos principales nos decantamos por un entrecot (22€), una paletilla de lechazo (24€), bacalao a la parrilla (22€), bacalao al pil pil (22€) y bacalao rebozado en maíz (22€). Las carnes correctas, aunque la parrilla era de gas y no de leña, por lo que el sabor no es el mismo, pero buenas raciones. Los bacalaos muy buenos, raciones grandes, buena guarnición, aunque el bacalao al maíz un poco seco (habitual al estar rebozado).

 En general buenas raciones, preparación buena y calidad de notable, pero parrilla de gas y precios muy altos para la calidad-servicio del local. La factura salió por 35€ persona. Nuestra nota general un cinco, aunque la comida podría tener un notable bajo. No recomendamos el lugar.

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Sep 24

Gastromoto en Colloto. Rest. el Cabrero

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En un día lluvioso nos decidimos a dar una pequeña vuelta con las motos y comimos en el centro de Asturias, en Colloto, cerca de Oviedo. El lugar es el Restaurante el Cabrero, una sidrería–merendero de las de toda la vida. Tiene una buena carta de platos a la parrilla y de carnes. El pescado no es algo muy habitual en este lugar. Mantelerias de papel, servicio amable y local decorado como los de antes.

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Jul 18

Gastromoto en Navia. Sidrería Cantábrico.

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Como todos los sábados, ruteamos buscando sol y buen llantar. Siendo verano, y acompañando levemente el sol, decidimos una vez más, buscar viejas conocidas curvas costeras, que en esta ocasión nos llevaron al occidente de nuestra Asturias.

Desde el corazón de las Cuencas, Mieres natal de todos los gastromoteros de nuestro grupo, nos dirigimos a Gijón desde dónde enlazamos la AS-19 sentido Avilés, para posteriormente tomar la N-632 que ya no abandonaríamos hasta lugar de destino: Navia; pasando por paisajes esplendorosos de playas y acantilados.

Antes de llegar a Navia, paramos a tomar un refrigerio en Puerto de Vega, lugar de peregrinaje de todos aquellos que estudian la persona y el personaje de Melchor Gaspar de Jovellanos, un asturiano de mente clara y un patriota de la España que ayudó a diseñar. Falleció en este bonito pueblo en 1811.

Una vez en el restaurante, destacamos en primer lugar, el amable y cariñoso trato que nos dispensaron.

Disponían de un menú de fin de semana que algunos del grupo degustaron:

Fabada con marisco, con fundamento y sabor destacable.

Ternera asada de segundo ó bonito de temporada en salsa asturiana (una especie de pisto de verduras), ambos platos muy buenos en cantidad y elaboración.

Los más avezados del grupo, se decantaron por pedir unas entradas ligeras, compuestas de zamburiñas y chipirones, ambos platos a la plancha, frescos y que entraron con soltura.

Tras las entradas marinas, estos moteros se metieron 1,7 Kg de un chuletón espectacular, con una carne suave, jugosa y poco fibrosa. De buey decía la carta, y no lo discutimos, pero entre nosotros avivamos en la sobremesa el debate sobre la existencia generalizada de presumir de carne de buey, cuando suele ser vaca vieja, del país y gran calidad… Pero bueno, en este caso no importaba mucho, pues dicho queda de nuevo, el producto era sublime.

Los postres para los más golosos, compuestos de flan, tarta de chocolate… todo casero y que seguía la tónica del resto de los platos previos.

Mantel de tela y buenos cubiertos, comedor amplio y luminoso.

Quedamos muy satisfechos, de ello que nuestra nota colectiva sea de 9, y a buen seguro repetiremos a mucho no tardar.

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