Ferrocarril Langreo-Gijón

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Aprovechando un día soleado y frío del ivierno asturiano nos fuimos a recorrer una pequeña ruta histórica situada en  el centro de Asturias y que pasa por unos paisajes preciosos.

La ruta sigue el recorrido del ferrocarril más antiguo de Asturias (el cuarto y más largo de España en su época), la línea Langreo-Gijón. Nuestra excursión nos llevó a través del Municipio de Siero para acabar en Gijón, siguiendo el trazado del ferrocarril por pequeñas carreteras, poco transitadas, aunque estrechas y por las que hay que circular con precaución. El asfalto está bien, aunque existen zonas resbaladizas con humedades.

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La historia del ferrocarril Langreo-Gijón:

La primera línea de tren que operó en España fue en la isla de Cuba. La ruta La Habana-Güines, fue la cuarta del mundo y fue inaugurada en 1837. En 1848 se inaugura el primer ferrocarril peninsular, la línea Barcelona-Mataró, donde se construye el primer túnel de España. En 1851 se abre la línea Aranjuez-Madrid y finalmente llegamos al 25 de agosto de  1852 en que se inaugura la línea Gijón-Pínzales, primer tramo de la línea a Langreo, la cuarta de España y la primera de carácter industrial, ya que fue construida para llevar el carbón de la cuenca minera del Nalón al puerto marítimo de Gijón desde donde se transportaba a las industrias vascas. En 1854 se abrió la línea completa hasta Langreo.

Hoy en día es considerada realmente, por los expertos, la primera línea de ferrocarril peninsular, ya que la complejidad de su construcción, por el tipo de terreno, no tenía nada que ver con las líneas anteriores, que prácticamente solo instalaban las traviesas sobre el terreno llano, con poca obra civil.

En la línea se construyeron algunos túneles y sobre todo un par de obras que merecen mencionarse y que fueron el inicio de nuestra ruta:

– El túnel de Conixo/Conixu: Se considera el primer túnel de ferrocarril de ingeniería de España. El primero estuvo en la línea de Mataró, pero su dificultad técnica era nula. El de Conixo atravesaba una montaña de capas complicadas y fue un desafío para la ingeniería limitada de aquella época. Su longitud era de 167 metros. Se encontraron con arcillas, arenas, margas y calizas, materiales poco consistentes y muy permeables, que  hicieron los trabajos muy difíciles, debido a las filtraciones de agua. La construcción duró 13 meses.

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Nuestra ruta motera parte de la antigua caja del ferrocarril de Noreña, en la AS246. Desde Noreña la vía del ferrocarril (actualmente explotada por FEVE) se introduce por el túnel de La Florida (4016 m.) inaugurado en 1963. Nosotros seguiremos el ramal abandonado que atravesaba esa misma montaña y nos desviamos en el Mesón de la Tabla (donde existía un antiguo paso a nivel) hacia el Túnel de Conixo, siguiendo la caja de la vía, hoy en día asfaltada. Allí se encuentra un centro de experimentación de explosivos en túneles, que aprovecha el viejo túnel.

Desde allí la antigua línea llegaba a la estación de San Pedro, que hoy en día está enterada por una escombrera minera. En San Pedro se encontraba la segunda obra de importancia de la línea:

– El Plano Inclinado de San Pedro: En los años de la construcción de este ferrocarril los ingenieros se encontraron con un importante problema. Desde el túnel de Corixo y la estación de San Pedro (en la boca norte del túnel) hasta la estación de la Florida (a unos 800 metros de allí) había una montaña en bajada con un desnivel de 92 metros. Lo lógico hubiera sido superar toda la montaña con un túnel, pero la técnica disponible no lo permitía (en 1963 se inauguró el túnel de la Florida, que cumplía esa función), así que diseñaron un plano inclinado para superar el desnivel. Esta solución era habitual en las minas de la época y se aplicó a lo grande aquí. Era un plano de doble vía, que en sus orígenes era automotor, es decir, funcionaba por gravedad: Los vagones cargados bajaban por una vía arrastrando un cable que, a través de una polea en la parte superior del plano, ascendía los vacíos por la otra vía, gracias a la diferencia de peso entre ambos. Esta configuración era posible debido a que el tráfico mayoritario era el de carbón, en sentido descendente, es decir, hacia Gijón. Posteriormente se dotó de una máquina de vapor para realizar las maniobras, dejando de ser automotor.

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Fue el único plano inclinado utilizado para el transporte de viajeros en España y todavía queda gente que lo sufrió en sus viajes a Gijón y Langreo, ya que la operación de subir y bajar podía llevar hasta una hora. Las maquinas no superaban el plano inclinado, por lo que en el otro extremo esperaba otra máquina para enganchar el convoy y continuar viaje.

Nuestra ruta motera prosigue por la carretera local que sale cerca del túnel de Conixo, hacia la aldea de Varé. Por una estrecha carreterilla atravesamos aldeas, praderías y paisajes solitarios, en medio de una naturaleza tranquila sin contaminar. En Ruedes volvemos a enlazar con la línea del tren, a la que acompañaremos hasta Pinzales y desde allí ya podemos seguir por la AS266 hacía Gijón o hacía Oviedo.

Una ruta tranquila, corta, repleta de historia y muy bonita.

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