Gastromoteando en Portugal

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Gastromoteando por el Norte de Portugal

Aprovechando un par de días libres, un par de gastromoteros nos fuimos a recorrer el norte de Portugal, quizás la zona más desconocida por el turismo hispano y una de las mejores en la combinación carreteras-gastronomía.

Decidimos recorrer carreteras comarcales o nacionales y nunca autopistas, algo que es nuestra regla de comportamiento con la moto. Las carreteras portuguesas han mejorado mucho en los últimos años, con buen asfalto y cunetas limpias. El respeto por los moteros es general entre los conductores portugueses, apartándose cuando ven llegar una moto para facilitar el adelantamiento. De todas formas hay que tener cuidado, ya que las intersecciones abundan y no existen muchas rotondas. La sensación que da Portugal es la de adentrarnos en los años 90 españoles, un pequeño viaje atrás en el tiempo muy gratificante.

Decidimos entrar en el país por la zona de Puebla de Sanabria, por la ZA 2639/N-308 pasando por Rihonor de Castilla, por unas carreteras de montaña lejos de la ruta tradicional que lleva a Braganca. Carreteras estrechas por paisajes preciosos y solitarios pasando por pequeños pueblos donde brillan la calma y la tranquilidad. Desde aquí enlazamos con la antigua N-15 hacia Macedo dos Cavaleiros. Esta carretera abandonada, ya que una nueva autovía sustituye su antigua misión, nos da un camino de 80 km. sin tráfico, con curvas y buen asfalto, pasando por el parque natural de Montesinho. En Macedo degustamos uno de nuestros gastromotos bacaladeros.

En Macedo podemos visitar su playa fluvial, dentro de la Albufeira do Bizoso, un lugar encantador. Desde aquí, siguiendo la montañosa N-102, recorreremos serranías ventosas hasta encontrarnos con el Duero en la aldea abandonada de Pocinho. Aquí tenemos a nuestra disposición múltiples rutas por los cordales que flanquean el gran río de Machado, pudiendo realizar alguno de los cruceros fluviales que se ofertan en la zona. A pocos kilómetros llegamos a uno de esos pueblos encaramados en una colina, famoso por sus bodegas, ya que toda esta zona es la cuna del vino del Douro, la Ribera del Duero portuguesa.

  Desde Vila Nova de Foz Cóa enlazamos con otra solitaria nacional, la N-222/N-332 que nos llevará por la antigua línea defensiva contra los musulmanes levantada por el Reino de León en el siglo XII. Hasta aquí llegaron los leoneses, antes de integrarse en el Reino de Castilla. Pasaremos por Castelo Melhor y Almendra, dos pueblos medievales que merecen una parada. Pocos valles después y unas decenas de curvas más nos llevarán a Figueira de Castelo Rodrigo, de nuevo un bonito pueblo muy cuidado, como es tónica general en toda esta ruta. Aquí nos detuvimos a probar bacalao de nuevo, en otro de nuestros gastromotos que podéis leer más abajo.

                                  Castelo Melhor

                                                      Casco medieval de Figueira do Castelo Rodrigo

  Desde Figueira embocamos la N-221 bordeando la frontera hispano–portuguesa. De nuevo curvas, buen asfalto, paisajes maravillosos y ausencia de tráfico rodado…un país para las motos. En cualquier parte podemos ver laderas repletas de olivos y viñedos, con pequeñas aldeas muy espaciadas. En Barca de Alba podemos admirar los puentes del ferrocarril que conectaba con España y la intersección del Duero con el Águeda. Aquí seguimos bordeando el Duero por un puerto de montaña que nos lleva hasta Freixo de Espada á Cinta, otro bonito pueblo medieval.

Algunos miradores nos permiten ver las grandes presas del Duero, como las de Saucelle y Aldeávila, las dos con sus poblados de trabajadores abandonados. La segunda es la primera productora de electricidad de la península y la vista desde el mirador de Iberdrola (entrando por España) es realmente impresionante.

                             Embalse de Aldeávila

 Desde Freixo nuestra ruta nos lleva hasta Bemposta (con el bonito Fermoselle a tiro de piedra, al otro lado del río) por carreteras comarcales o por una nacional solitaria hacia Mogadouro, donde tenemos todos los servicios de una ciudad moderna. Nos queda llegar a Miranda do Douro, en la frontera, una bonita villa de origen romano repleta de tiendas de ropa, ferreterías y buenos restaurantes, donde degustamos nuestro tercer tipo de bacalao portugués.

Nuestra ruta llega a su fin y entramos en España por el desfiladero de Miranda. Aquí, ya en Zamora, aprovechamos para pasar por los embalses de Villalcampo y Ricobayo (el octavo más grande de España, con su famosa y enorme hoya natural de desagüe), de nuevo con sus pueblos abandonados, recuerdo de un pasado floreciente que ya se ha ido.

                                                            Embalse de Ricobayo con su famosa hoya.

Los Gastromotos:

Respecto a los gastromotos reseñar que en Portugal los precios se han elevado desde nuestra última visita, aunque la calidad sigue brillando. En todos los restaurantes nos han servido un entrante de cortesía, que al contrario que en España, se cobra aparte, por lo que podemos rechazarlo o no, según nuestro gusto. Su precio está entre un euro por unas aceitunas a seis euros por un platillo de embutido o queso. Nosotros lo degustamos en todas nuestras paradas, ya que los portugueses que comían a nuestro alrededor también lo hacían…”donde fueres haz lo que vieres”. Antes de entrar en Portugal nos detuvimos en La Bañeza (León), el único local donde no comimos bacalao. A la vuelta, nuestra ruta nos hizo pasar por Valderas (en León) para degustar el famoso bacalao al ajo arriero y poder comparar con el portugués. Aquí nuestros gastromotos en la ruta:

-La Bañeza (León), Cueva Museo del Barro: Antes de entrar en Portugal nos detuvimos en el pueblo motero por excelencia de España, con su famosa carrera callejera. A la salida de la Bañeza nos encontramos con esta cueva-restaurante. Mantelerias de papel, buen servicio y precios justos, nada caro. Probamos su tortilla guisada (buena ración, 8 €, con un guiso bien preparado, de notable alto) y una parrillada para dos personas (18€) bien hecha, calidad normal, sabrosa, de seis. Un local de siete en relación calidad-precio. El entorno y decoración dentro de la cueva de notable alto.

-Macedo dos Cavaleiros, Doña Antonia: Situado en el centro del pueblo con aparcamiento privado. Servicio muy amable, mantelerías de papel y decoración típica. Aquí degustamos su especialidad principal, el bacalao servido en una teja. Cantidad abundante, preparado con un guiso y patatas panadera, sabor y calidad de notable alto. Acompañamos la comida con un vino reserva de Ribera del Douro portugués (10€), muy adecuado, aunque también un rosado iría perfectamente con este tipo de plato. El famoso Vinho Verde (un blanco joven) también puede ser un buen acompañamiento, según el gusto de los comensales. Precio total con cafeses, unos 15 euros por persona. Un local de siete en nuestra puntuación particular.

-Figueira de Castelo Rodrigo, Rest. Arco Iris: Un pequeño pueblo con unos cuantos locales para escoger. Este lugar es el más frecuentado por los parroquianos, bonita decoración, moderno y servicio muy amable que nos aconsejó sin interés añadido. Nos decidimos por una ración de carne a la piedra, preparada por el comensal en la propia mesa. Buena cantidad, calidad del producto media. Para acompañar el plato nos pusieron una buena fuente de patatas, una ensalada y una olla de arroz blanco con verduras. Magnifico detalle incluido en el precio. Como segundo nos decidimos por bacalao típico de la zona, en este caso al horno, de nuevo de notable alto en calidad-sabor-cantidad. El precio total, con un vino roble del Douro (8€) fue de 20 € por persona, muy adecuado. Nuestra nota general a este local en entorno-calidad-precio un ocho.

-Miranda do Douro, Rest. Sao Pedro: En Miranda existen múltiples locales para comer-cenar. Nos decidimos por el Sao Pedro. Al estar cerca de España los precios son un poco más elevados que en el resto del país. El local es bonito, amplio, mantelerías de papel, servicio amable y correcto. Aquí probamos un plato de Alheira (8 €), una especie de chorizos criollos con una mezcla de carnes. Como segundo, de nuevo, nos decidimos por el bacalao, en este caso a bras. Una preparación de bacalao desmigado con patatas y huevos revueltos. Cantidad grande, bien preparado, de notable alto. El importe total unos 20 € por persona. Nuestra nota un siete.

-Valderas (León), Rest. La Maravillosa: Ya en España, en Valderas, lugar famoso por su bacalao al ajo arriero, donde unos cuantos locales se reparten la clientela, muy abundante los fines de semana. Nosotros nos acercamos a La Maravillosa, local amplio, mantelerías de papel, servicio simpático y muy amable. Allí pedimos unos espárragos trigueros con jamón (de notable alto) y una ración de bacalao al ajo arriero, una preparación diferente a la habitual, muy rica y en buena cantidad. Nuestra nota un siete.

 

 

 

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